Sobre el Estado Libre Asociado
Teodoro Santana
S
ólo existe, como tal, un "Estado Libre Asociado" en el mundo: Puerto Rico. El 25 de julio de 1898, durante la guerra hispano norteamericana, tropas de EE.UU., al mando del general Nelson A. Miles, invadieron la isla, pese a la resistencia popular. Por el tratado de París de 11 de abril de 1989, Puerto Rico pasó a ser un dominio norteamericano.Con la Ley Foranke (1900) se legalizaba el estatus colonial, que no detuvo la lucha por la independencia. Tras la llamada "masacre Ponce" (1937), en la que fueron asesinados 22 independentistas y más de 200 resultaron heridos, se creó el Partido Popular Democrático (PPD), que preconizaba la autonomía a la vez que una asociación con EE.UU. Desde 1944 es el partido que gobierna en la isla, desactivando el apoyo a los independentistas (1% de la población).
En 1950, el Congreso USA establece en Puerto Rico el estatuto de "Estado Libre Asociado" (ELA), situación que no ha variado a pesar de las resoluciones del Comité de Descolonización de la ONU de 1972 y de 1978 a favor del derecho de Puerto Rico a la autodeterminación y a la independencia.
Con su soberanía en manos extranjeras, su estatuto como ELA hace que no goce de los mismos derechos que el resto de los estados de la federación USA. Puerto Rico ni es soberano ni participa de las ventajas de ser uno más de los Estados Unidos. Jurídicamente (y políticamente) se encuentra en una pantanosa tierra de nadie que bloquea cualquier avance hacia la independencia y mantiene a los portorriqueños como ciudadanos de tercera.
¿A cuento de qué, entonces, aparece ahora (otra vez) la fórmula "Estado Libre Asociado" como solución para Canarias?
Uno comprende que haya quién, en vez de apostar por la independencia nacional, prefiera que Canarias forme parte de una República Federal española en igualdad de condiciones con otros territorios del Estado. En un proceso de autodeterminación es una opción. Pero lo que no se entiende es un estatuto ELA. Que, dicho sea de paso, también se formula como "autonomía plena" (como si la plena autonomía no fuera la independencia).
Tanto se le llame "Estado Libre Asociado" o "autonomía plena", no deja de ser una pirueta verbal engañosa que no es de recibo.
Salvo, claro, que lo que se quiera sea encandilar a los canarios con la magia de las palabras (si se desconoce la sustancia) y alejarlos de los objetivos de autodeterminación e independencia.
Salvo que lo que se pretenda sea no romper con el españolismo colonial de CC, a la espera de que "caiga" algo (y se pise moqueta).
Salvo que se tenga la estrategia de configurar un "batallón de maniobra" que, desde el oportunismo, permita escorarse ora aquí, ora allá, según sople el viento. Que las cosas les sean favorables, aunque no cambien.
O, como decía el protagonista de "El Gatopardo" de Lampedusa, "cambiemos algo para que nada cambie".
Canarias, enero de 2004