Fabricar sueños para vivir en la fábula

Claro que sí, sin la independencia se crea una nación ficticia, una nación fabulosa.

Eso está muy bien en el estado onírico de algunos, pero el objetivo reverso del coma nos vuelve a situar en la colonia: en el prostíbulo de la metrópolis. Donde su gendarmería; ejército, policía y resto de la estructura, custodian diligentemente cada pauta, cada paso e intento de vertebración nacional de Taknara.

Por ingenuo o utópico que parezca hay que romper todo lazo de dependencia con el país dominador, para poder construir sin injerencias un estado libre e independiente. Ahora bien, si a lo que se aspira es a experimentos como el estado asociado o confederación, entonces demos por buena la teoría o, esa llamada ideología nacional que nada más supone cambiar de dueños administrativos y no que la soberanía emane del pueblo canario.

¿Quién le plantea a este pueblo colonizado con cuatrocientas mil almas en el umbral de la pobreza que para construir nuestra nación tenemos que consumir productos que vendan los canarios a precios que les supondría pasar hambre?. ¿Quién le dice a los empresarios canarios que no importen productos fuereños porque se crea el empleo fuera, que empleen a los canarios primero que a los foráneos, que inviertan sus plusvalías en un tejido económico que vertebre la pretendida nación?. Está muy bien pero anodino e inviable proyecto para los que perseguimos un estado independiente, para los que el derecho a dicho estado no pasa exclusivamente por una situación económica sino por una de dominio con la fuerza de las armas, por el estricto reconocimiento de nuestro derecho a la libertad y por la legítima retoma de nuestra tierra nuestro mar cielo y, por consiguiente, nuestros recursos. Hay quien se empeña en lograr pequeñas cotas de libertad dentro de esta cárcel dentro de esta colonia. Aunque volver en si es derribar los muros y romper por el cordón umbilical con el país que nos tiene amarrados para crear nuestra nación.

No es tiempo de ideologías ni de proyectos nacionales, esas se van articulando según camina el carro de la independencia. No podemos estancarnos en discusiones filosóficas mientras el colonialismo español nos sigue invadiendo, destrozando nuestro medio para desarraigarnos, mientras España siga administrando nuestro incierto futuro. Es hora de romper.

Isidro Santana

12.07.02

Guiniguada - Tamaran - Taknara