SOBRE UN SUPUESTO COMITÉ DEL PNC

Fidel Campo Sánchez *

La familia Campo y Díaz-Ledesma, militantes del PNC, ante un comunicado aparecido en el matutino EL DIA, del 18/9/03, de un presunto Comité local del PNC lagunero, estimamos que, cuando la falsedad, la falacia y la mentira es utilizada para medros personales y políticos dan la verdadera talla de quienes con hechos tan lamentables se erigen en representantes de un Partido político con 100 años de honradez, en virtud de decisiones totalmente estalinistas protagonizadas por un ínclito presidente nacional que se está negando sistemáticamente a someterse a la voluntad democrática de las bases y viniendo a demostrar que Franco, enviando el motorista era más demócrata que quien, para desgracia de esta nacionalidad, pretende implantar el partido único, al estilo de la Rusia de Estalin.

En La Laguna y en otros lugares de estas ínsulas, por hacer uso del derecho a discrepar se pretendió someternos a una férrea dictadura. Se invadió, con alevosía y nocturnidad, la antigua sede cambiando la cerradura y, seguidamente, mediante una purga, a considerar ilegal el Comité elegido con la asistencia de más de 150 militantes, en el mes de junio del 2002 y, ˇmiren por donde!, los que hoy hablan de ese presunto Comité no asistieron a la asamblea donde pudieron mostrar sus discrepancias. Hoy, al son que toca un fracasado político, pretenden ostentar una representación de mínimos, puesto que los auténticos militantes del PNC tenemos la sede en la calle Heraclio Sánchez 21 y que, en este comunicado, irrisoriamente declaran ilegal. Que cabe señalar que los actuales dirigentes del Partido Nacionalistas Canario lagunero, el más importante de esta nacionalidad, al no haber sido sometidos a ningún expediente de expulsión se consideran como legítimos representantes, tanto estatutariamente como constitucionalmente y, además, respaldados por la asamblea en la que fueron elegidos. Independientemente a lo que al respecto puedan declarar las cúpulas nosotros, como militantes, nos consideramos en el deber de manifestarnos y expresar nuestra repulsa a quienes se irrogan representaciones no respaldadas por los votos sino por un acuerdo de amigotes de cantina.

* POR LA FAMILIA CAMPO Y DIAZ-LEDESMA