TAGINASTE ENCENDIDO
TERRORISMO
Félix M. Arencibia
El olor a tormenta revolotea sobre las palmeras que se remueven inquietas burbujeando entre los pensamientos de la mente de Luis Drago. Él piensa que la palabra terrorismo se usa con suma facilidad. Suelen ser los poderosos los que pontifican qué es y qué no es. Cuando se trata de defender sus intereses económicos y estratégicos no dudan en emplear la violencia para conseguir sus objetivos. Poco les importan cuántas personas sufran o mueran. Ahora tenemos un caso claro en Irak. Se declaran paladines de la lucha por la libertad y la democracia. Ello a pesar que han demostrado hasta la saciedad que les importan poco, pero ellos siguen mancillando dichas palabras. Los que se oponen a sus intereses son los terroristas. ¿Cuántos iraquíes han muerto? Muchísimos más que los aliados, pero parece que los únicos muertos importantes son los occidentales.
Los versos del poeta saharaui Luali Lehsan arañan su sensibilidad: Y la guerra es una proyección / del diablo, que deambula como / una posibilidad en las desoladas / praderas de la esperanza. Las personas de bien, continúa pensando Luis, debemos oponernos a toda tipo de violencia, venga de donde venga. No hay mayor violencia que el hambre que sufren millones de personas. Más de 170 millones de niños la tienen que soportar. De ellos mueren tres millones todos los años. ¿Hay mayor forma de terrorismo que ésta? Este sistema capitalista globalizador genera semejantes desequilibrios y nadie pone remedio a ello. A los que se oponen a este injusto sistema se les reprime y hasta se les encarcela y tortura. Ahí tenemos el caso de los muchachos militantes antiglobalización españoles en Grecia y otros muchos que podríamos enumerar. Más datos de terrorismo son: los 140 millones de niños que viven en la calle; los 104 millones que no van a la escuela; y 30.000 que mueren diariamente a causas de enfermedades que en los países "ricos" pueden curarse sin problemas.
La tormenta sigue amenazando y se estremece sobre el dolor de Luis ante la injusticia. Más datos proporcionados por Amnistía Internacional siguen mostrándole la violencia de este sistema. Entre 100 y 300 millones de menores son obligados a trabajar duramente. Hay menores encarcelados en Irak, Guantánamo y otros tantos lugares. Otro dato para alarmarnos son los 500.000 niños que son obligados a alistarse en diversos ejércitos. ¿Esto no es terrorismo? Sin ir más lejos, aquí en Canarias, aumenta sin parar el número de los sin techo y de las personas que necesitan ser atendidos por diversas organizaciones. Parece que interesa bien poco que esta gente duerma en la calle y sea maltratada. Las ayudas se están recortando. Se les considera simples detritus de esta sociedad donde el valor de la persona se mide por los bienes que posea.
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