El terrorismo oportunista electorero de Bush
P. Luis Barrios
Esta semana pasada nos despertamos aquí en Estados Unidos -muy en particular quienes vivimos en la ciudad de Nueva York- con una nueva alerta de posibles "ataques terroristas".
El pánico psicológico llegó una vez más a sus extremos terroríficos y un ambiente de desesperanza se respira por todos lados. Y por supuesto, la construcción social de un consenso basado en la manipulación de la información, la exageración y la mentira vuelve a dejar como resultado el que la mayoría del pueblo ha llegado a la convicción de la existencia de un enemigo que viene de lejos y la necesidad de que nuestro gobierno nos proteja.
Con la excusa dizque de que el mundo cambió después del 11 de septiembre de 2001 -esto porque en análisis etnocentristas estadounidense en el mundo no había pasado nada antes de estas accione terroristas- y porque somos una Nación en riesgo esas amenazas fueron clasificadas por niveles de gravedad con un sinnúmero de colores de una manera muy creativa. El verde significa un bajo riesgo de amenaza; el azul la necesidad de tomar precaución; en el amarillo la amenaza es elevada; en el anaranjado la amenaza es alta; y en el rojo la amenaza es severa.
En este preciso momento la alerta es anaranjada, pero por supuesto, esto significa que Osama bin Laden y su red Al Qaeda son quienes no están amenazando, nadie mas. De aquí el que uno de los rastreadores asalariados del presidente de facto George W. Bush, el Secretario del Departamento de la Seguridad Nacional Tom Ridge, fuese quien dirigió esta semana la orquesta musical de la sinfonía titulada el terrorismo oportunista electorero de la campaña re-eleccionaria de Bush.
Las incongruencias en todo este espectáculo enloquecedor son dignas de analizarse. Por un lado el Secretario Ridge nos dice muy terroríficamente que la "alerta antiterrorista" es para Washington, Nueva York, y Nueva Jersey y que entidades tales como el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y la Bolsa de Valores (Stock Exchange) son los lugares que están en peligro. Por otro lado, tienen todo un operativo militar en todas las esquinas dizque para protegernos y en medio de todo este holgorio político de fabricar la desesperanza -porque el ataque, aseguran ellos/as, es categórico aunque no sabemos cuando será pero el mismo puede ser entre los meses de agosto y noviembre- a través del pánico psicológico entonces nos dicen que no tenemos que temer a nada y que sigamos viviendo nuestras vidas normalmente. Y todo este teatro politiquero surge inmediatamente después de finalizar la Convención Demócrata, la cual se distinguió por desenmascarar en parte la política represiva y mentirosa de Bush. ĦQue coincidencia! Por supuesto, usted y yo sabemos muy bien que todo este meollo necesita de un análisis crítico de las perspectivas dialécticas de poder entender la relación socio-histórica de la política imperialista, capitalista y neo-liberal del gobierno de Estados Unidos y las repercusiones que estas producen. En otras palabras, el como lo que uno/a siembra por el mundo también lo cosecha en su casa. De aquí la política de protección que tiene como condición la violación a los derechos civiles -ejemplo de esto lo es el Acta Patriótica del 2001 y el Acta de Mejoramiento de la Seguridad Interna del 2003- a través del cual se expanden los poderes de la policía y a la misma vez se disminuye la privacidad de los/as ciudadanos/as estadounidenses.
La racional para estos proyectos es dual. Por un lado -dice Bush y su cuadrilla- "lo/as estadounidenses todavía gozan de demasiadas libertades", y por otro lado también nos dicen "que el gobierno es demasiado pequeño, por lo tanto necesita de estas medidas para poder protegernos".
A mi me parece que en materia de prevención lo primero que el gobierno de Estados Unidos debería de hacer es dejar a un lado su terquedad y aprender de su propia historia -y de la de otros imperios- que en la fórmula opresor/a y oprimido/a tienen que dejarse de estar jodiendo porque en este proceso de joder, se siguen jodiendo. De aquí la necesidad de cultivar la paz con justicia.
P. Luis Barrios
Iglesia San Romero de Las Américas
New York, New York
5 de agosto de 2004