Torturadores

Juan Jesús Ayala

Pregunto ¿no se había quedado en que la antorcha de la civilización occidental iría a alumbrar todas las oscuridades por donde se movían los tiranos y los ogros para acabar con sus torturas y vejaciones? ¿No se decía por activa y por pasiva que las atrocidades a la que estos sometían a su pueblo se castigaría con la legalidad ejemplar de la que eran capaz todos los tribunales internacionales que por el planeta estaban desperdigados? Y también, ¿no se pregonaba que los vencedores en mil guerras y que habían quemado los arrozales en el Vietnam con pesticidas indetectables para favorecer enfermedades con el fin de extinguir sibilamente a miles de personas, o lo que hicieron los caras pintadas en los barrios de la capital panameña liquidando inocentes mientras mascaban chicle, o en Nicaragua no se volverían a repetir jamás?

Se dijo y prometió que estos episodios quedarían como páginas para la historia negra de los pueblos y en el más recóndito de los olvidos. Así como que las vejaciones a las que se sometía a los prisioneros en Guantánamo eran situaciones espeluznantes que no sedarían más, y menos se propagarían para no echarse encima a la opinión mundial y la de su país, muy sensibilizado con los derechos humanos.

Porque el país más poderoso de la tierra ya tenía bastante con seguir manteniendo en pie la pena de muerte, todo un ejemplo para las democracias y los que defienden el derecho a la vida; ya tenía bastante en atar con grilletes a los presos de sus cárceles mientras se les hace trabajar de sol a sol en campos que en nada tienen que envidiara los de exterminio nazis; o haciendo juicios comprados donde a los desfavorecidos y débiles mentales se les ponía en el tránsito de la búsqueda de la inyección letal lo que llega hasta muchachos de 18 años. Con esto se iba sobrado para que ahora se les venga encima de sus veleidades hipócritas las torturas que ejercitan en Irak y más aun cuando se decía que serían los que liberarían al pueblo iraquí de torturadores y ogros y que irían a dar ejemplo de comportamiento, de cómo se protegía la vida de la gente.

Es lamentable que cuando estas imágenes del horror nos llegan se diga que la guerra es así y que aveces los instintos más primitivos afloran. Cuando esto se manifiesta es como un justificante del horror, pero ya esta bien que no sólo sean inocentes, niños y ancianos los que pierdan la vida por la metralla de las fuerzas de la Coalición para que nos vengan ahora con monsergas de los que presumen de ser los valedores más exquisitos de la democracia.

Un respeto, y por favor que no nos digan discursos confusos, que se sepa quien es quien y qué métodos pone en práctica para al menos no confundirnos con los que ejercen la tortura sobre el ser humano y no ser cómplices de los que en su ceguera van a buscar armas de destrucción masiva y que, cómo las van a encontrar, si ellos son las que las llevan dentro de sí y de muy diferentes marcas. Ya lo han visto.