Roma, traditoribus non praemia
JUAN VELARDE *
Cuenta la historia que quienes mataron al pastor Viriato, auténtico azote de los romanos en la Península Ibérica, fueron seguidamente al campamento para reclamar su recompensa, pero éstos le respondieron que Roma no premiaba a los traidores y acabaron con la vida de los asesinos del guerrero lusitano.
Este hecho histórico, con todas las salvedades que el lector le quiera poner, es lo que ha acaecido durante estos días en el Congreso y el Senado con la actitud de Coalición Canaria hacia a los que hasta ahora han sido sus más que leales socios del Partido Popular.
Resulta indudable que el fiasco electoral de CC en Gran Canaria provocó un receso en las aspiraciones de los nacionalistas, que ambicionaban en todo el Archipiélago los cinco diputados, pero tuvieron que conformarse con tres, uno por la provincia de Las Palmas. En definitiva, la empresa de conformar grupo con todas las de la ley se quedaba roto, aunque siempre quedaba el echar una mano al PP para alcanzar la presidencia del Senado e intentar, posteriormente, algún tipo de entente cordiale con los conservadores, especialmente porque en el ámbito canario está suscrito un pacto de gobernabilidad por cuatro año.
Sin embargo, el PSOE, que en estas lides de enredar y de dar la vuelta al calcetín se las pinta como nadie, lió, ¡y de qué manera!, a Paulino Rivero, el presidente de CC, para suscribir un acuerdo que, a primera vista, beneficia a los insulares porque, por lo pronto, logran el anhelado grupo parlamentario y, además, presidirán dos comisiones, una en la Cámara Alta y otra en la Baja. Eso sí, ¿cuál es la primera factura que han tenido que abonar? Darle la puñalada viriatana al Partido Popular dejándole sin la presidencia del Senado, puesto que los apoyos de Coalición Canaria eran más que suficientes para que ello sucediese.
Pero, ¿alguien se cree que la ambición de los de Ferraz se va a limitar a ese único botín? Ya puesto a encarnar el papel de traidor a la vieja usanza y para no hacer las cosas a medias, lo próximo será resquebrajar el acuerdo regional, ese del que tanto se ha jactado Adán Martín de que era irrompible, duradero y hasta que las urnas lo separasen (las del 2007 se entiende, claro).
Además, seamos coherentes, ¿qué puede aportar ahora a CC el PP cuando éste ya no manda en Madrid? Lo lógico, lo consecuente, lo sensato, una vez se ha hecho lo que se ha hecho y se ha firmado ese pacto del totum revolutum es tirar hacia adelante y entenderse en Canarias también con el PSOE, e incluso también romper los pactos locales CC-PP. Eso sí, que nunca olviden los nacionalista el adagio latino, Roma, traditoribus non praemia. ¿O quizá ya se han olvidado de los 14 años de olvidos socialistas tantas veces denunciados?
* Publicado en La Gaceta de Canarias, 3-4-03