TRÁGICO IMPERIO
Camilo Estrada Luviano
España es aún una monarquía gracias a la voluntad del artero traidor, Francisco Franco, quien con la ayuda de los nazis alemanes y los fascistas italianos y con el apoyo de la corona inglesa derrocó a la II república quedándose él como Jefe Máximo y despiadado, tanto que sólo con su muerte, termina su dictadura. Sin embargo, Franco era una bestia con visión y como "buen dictador" que era, su último acto dictatorial fue imponer un ridículo rey con el fin de asegurar que la lucha del pueblo español no volviera a llevarse por caminos nada convenientes a la burguesía ya aliada con las reminiscencias feudaloides existentes y renovadas con su ridícula dictadura y sus pretensiones, por cierto anacrónicas, de monarquía.
Es imposible saber qué pensaba el sanguinario Franco al "restaurar" la monarquía, pero sí se puede elucubrar que el sujeto ese, "realizó" sus sueños de ser rey dejando la monarquía en ese su país, que tan cruel y salvajemente ensangrentó.
También en España se habló entonces de "transición a la democracia", pero eso no fue lo peor, sino lo peor fue que muchos que se decían revolucionaros renegaron en los hechos de sus convicciones y se prestaron a jugar ese juego diabólico, porque la democracia en el capitalismo es ya en sí un sinsentido. Ahora hablar de democracia en una monarquía es sencillamente una majadería. El jefe de Estado es un rey y la corona es hereditaria. ¿Puede haber democracia, aunque fuera en remedo, en esas condiciones? Tampoco, el votar por un rico o por otro no es ni puede ser nunca democracia, si acaso se le puede llamar juego de azar, porque el pueblo vota por alguno de los candidatos "encomendándose a Dios" para que el que triunfe sea un buen gobernante y, en una sociedad donde es legal la explotación del hombre por el hombre eso nunca sucede, porque, hasta ahora, ningún pueblo ha llegado al poder por medio de elecciones. Éstas se llevan a cabo bajo reglas que imponen los que detentan de verdad el poder. Ser gobierno no es sinónimo de tener el poder, porque éste está siempre en manos de aquellos que detenten la propiedad sobre los medios de producción, y si existe propiedad privada sobre ellos, es realmente ridículo pretender que alguien acepte que el poder se le pueda entregar a los trabajadores por medio de unas ridículas elecciones.
La monarquía es una organización que no corresponde, para nada, al modo de producción capitalista. Sin embargo, como el capitalismo, -igual que otros modos de producción basados en la propiedad privada sobre los medios de producción-, tiene por objetivo apropiarse del trabajo ajeno, bien puede existir éste con rey, emperador o cómo se le quiera llamar a la camarilla que detente el poder, siempre y cuando no dificulte ni obstruya la obtención, por los capitalistas, de ganancias.
La monarquía española llevó a cabo la "transición a la democracia" propiciando la organización de la sociedad en partidos que representaran todo el abanico de las propuestas sociales, dicen ellos. Claro, el eurocomunismo facilitó en mucho la desaparición del heroico partido comunista y el renegar de los principios del marxismo-leninismo de muchos que adoptaron una posición "light" de éste en nombre de la actualización, por un lado, y por el otro, el establecimiento de modelos ad hoc que facilitaran el desarrollo capitalista, desarrollo que tendría que generar, inevitablemente, pobreza de, cada vez más extensas, capas de la población.
Eso genera el capitalismo por sí solo. Esto lo vemos cotidianamente en nuestras repúblicas, supuestamente independientes. En una monarquía, la española, en este caso, tal situación se agrava porque tiene la sociedad, es decir los trabajadores, que sostener a la "Casa real", con todos sus despilfarros, extravagancias y estupideces. España tiene el 11.4 por ciento de la población económicamente activa desempleada, en paro dicen ellos, según datos publicados por la prensa, y dentro de este porcentaje a "489 mil familias que tienen en paro a todos sus miembros" y sin embargo, los trabajadores, quienes son los únicos que generan valor con su trabajo, tienen que seguir manteniendo a la ridícula monarquía, por ejemplo: en "los últimos seis años, en 1997 se le asignaron a los borbones 5 944 009. 71 euros (989 millones de pesetas); en 1998, fueron 6 154 363.95 (1 024 millones de pesetas); en 1999, la partida ascendió a 6 388 758. 67 (1 063 millones de pesetas); en 2000 fue de 6 514 971.21 (1 084 millones de pesetas); en 2001 alcanzó la cifra de 6 744 050 euros (1 222 millones de pesetas; en 2002 alcanzó la cifra de 6 980 090 euros (1 162 millones de pesetas), y, finalmente, para este año 2003 la ‘casa real’ tiene presupuestada una partida de 7 224 390 euros (1 202 millones de pesetas)" (
http://www.red-akn.net/cuentasreales.htm), es decir la friolera de 45 950 633.54 millones de euros, que al final de año, pueden ser más, porque entonces serían siete y no seis años A esto habría que sumarle los "pequeños gastos" de la flota del Parque Movil Ministerial (PMM) asignada al Palacio de la Zarzuela que es de un total de 70 vehículos.Asimismo habría que tomar en cuenta los gastos hechos para combatir a los revolucionarios vascos, kanarios, sarahuí y otros dentro del mismo territorio español, más lo que le cuestan al pueblo español las aventuras en las que se ha embarcado el gobierno de Su Majestad, como miembro de la OTAN y como "socio en sociedad" de los yanquis, e incluso las payasadas de Aznar (ganas dan de escribirlo son S) con el sainete que armó en Perejil.
España es un imperio trágico. Lástima que sea el pueblo español el que pague los platos rotos de que sus gobernantes sigan actuando de la manera tan depredadora, siendo que ya no pueden hacerlo, porque ese imperio ya no es el de antaño y cada día será menor, porque los pueblos que luchan por su independencia, más temprano que tarde, la lograrán, porque luchan por su libertad.
27 de abril de 2003