UNIDAD Y ELECCIONES

Por Daniel Casal, Manuel Mederos, Vicente Quintana, Sebastián Ramírez y Teodoro Santana

Es sinceramente difícil entender algunos de los procesos que se dan en lo que entendemos como el "campo nacional popular " en este país.

La situación política, económica y social de Canarias se ha ido degradando paulatinamente. Y la devaluación de los derechos y libertades nos sitúa en difíciles condiciones para seguir pudiendo hacernos oír.

El paro, el espectacular saqueo de Canarias, las enormes bolsas de pobreza, el fracaso escolar, la especulación urbanística, la degradación medioambiental, el empobrecimiento de las capas medias, la precariedad del mercado de trabajo, la proliferación de las Empresas de Trabajo Temporal (ETT), los niveles de salarios y pensiones más bajos del "Reino de España", la aculturización y pérdida de identidad, la avalancha foránea, la militarización constante de nuestra tierra...

Todo ello configura un panorama estremecedor. Hace tan sólo unos años, ante la denuncia de estas situaciones, se nos acusaba de que esto era producto del "enfermizo pesimismo de la propaganda roja". Hoy ni los ideólogos de la socialdemocracia, ni los economistas de la ultraderecha, niegan que la situación descrita sea la real, exacta y palpable.

No sólo no lo niegan sino que, de cuando en cuando, emiten avisos de que la situación puede tornarse francamente difícil -insostenible es el término que emplean-. Aunque a continuación lo explican: "Debemos entender que en un periodo de extensión de la globalización, existen ciertos desajustes, por otra parte comprensibles, de los mercados, que debemos aceptar con resignación, puesto que significa que estamos creciendo económicamente y haciéndonos mas competitivos, lo cual tiene un precio".

Pues bien: a pesar de estar delante de esta difícil situación para nuestro pueblo, para la continuidad de nuestra de forma de vida, nuestra historia y nuestra cultura, para la supervivencia como comunidad diferenciada y para el futuro de nuestros hijos e hijas, la Izquierda Nacional Canaria es incapaz de encontrar espacios de encuentro que posibiliten la reconstrucción de un proceso de reunificación y refundación. Un proceso que nos dote de un programa Nacional y de Izquierdas y configure una potente organización.

Somos muchas y muchos los que vemos la necesidad de unificar en un solo proyecto político al conjunto de la Izquierda Nacional Canaria: organizaciones políticas, sociales, culturales, sindicales y personas independientes que estén dispuestas a iniciar la construcción de esa gran organización que los trabajadores y la mayoría de nuestro pueblo necesita.

Para todo esto, si hay algo que no necesitamos son las prisas y la algarabía electorera.

Algunos grupos del campo nacional han dado forma, recientemente, a estructuras y confluencias electorales de cara a la convocatoria del próximo 14 de Marzo. Consideramos que este es un esfuerzo cargado de ilusión y de ganas de encontrar salida; de dar respuesta a la situación en la que se encuentra nuestro país. No nos cabe ninguna duda de que los compañeros que han impulsado todos estos procesos coinciden con nosotros en la necesidad de encontrar un punto de inflexión a partir del cual recompongamos la Izquierda Nacional.

Saludamos el entusiasmo y el esfuerzo, señal de que algo se mueve. Pero, en nuestra opinión, para que los procesos de unidad y reconstrucción de la alternativa nacional popular tengan la necesaria seriedad y credibilidad ante nuestro pueblo -y ante nosotros mismos- no pueden situarse en el marco de ningún proceso electoral, ni pueden ser producto del entorno irrespirable que genera la "democracia formal".

Creemos -y con todo el respeto que nos merecen, les trasmitimos- que la unidad y la recuperación del espacio de la Izquierda Nacional, debe construirse desde un debate político instalado en la serenidad, en la reflexión colectiva, en la generosidad en las ideas.

Hablamos de un proceso encaminado una unidad fuerte, coherente, con principios. Una unidad para avanzar, para vencer, para liberar. Y esto sólo será posible cuando seamos capaces de debatir seriamente, de hacer política seriamente.

Insistimos, Hace falta seriedad. Hace falta generosidad. Hace falta visión política. Hace falta un proyecto revolucionario de largo alcance. Hace falta poner los cimientos sólidos en la construcción de una poderosa organización de la Izquierda Nacional Canaria. Para eso, para ganarnos a la mayoría, es preciso, en definitiva, pensar en términos de mayoría.

Consideramos un desacierto impulsar proyectos unitarios en términos de "agenda electoral" y acudir a contiendas electorales con una fuerte dispersión ideológica. Se debe tener cuidado cuando se toman estas iniciativas, porque igual se esta consiguiendo un efecto contrario al deseado. Esto es: contribuir a una mayor división y confusión del conjunto de nuestro pueblo.

Ahora bien, una vez en marcha estas iniciativas, no seremos nosotros en modo alguno, quienes las entorpezcamos o torpedeemos. Ya explicamos cual es nuestra apuesta por la unidad y por donde entendemos debe conducirse. Esto no quiere decir que vayamos a caer en el tradicional error de descalificar aquellas que no compartimos. Bien al contrario, la generosidad de la que hablábamos se fundamenta en la diversidad de opiniones y de opciones. Y en la aceptación de la ideas como discutibles, incluso -como es el caso- aquellas que creemos erradas.

Consideramos importante que se hable de proyectos y de unidad. Por ello hacemos un llamamiento formal a esas fuerzas que se encuadran en el "campo nacional popular" para que, una vez concluido el proceso electoral del 14 de Marzo, y sin mayor espera (o sea, el 15 de Marzo), nos pongamos a trabajar por dotar a este país del instrumento político y organizativo necesario, capaz de construir una sociedad canaria libre, de mujeres y hombres libres, en un mundo libre.

Canarias, febrero de 2004