UNIR, ORGANIZAR, AVANZAR
Sobre los documentos
"LUCHA POLÍTICA" y "NOTAS DE TRABAJO"
(*)Vicente Quintana, Sebastián Ramírez y Teodoro Santana
Canarias es un país muy especial. Aquí un sector de la extrema derecha españolísima y colonial se dice nacionalista. Aquí, esa extrema derecha se fundamenta en sectores franquistas, que se unieron en Santa Alianza con comunistas y extremistas de izquierda renegados y grupos católicos populistas para formar lo que conocemos por CC.. Arropados por los medios de comunicación, y por un importante sector del empresariado canario y extranjero, se lanzaron a recoger, de forma oportunista, el semillero de voto dejado huérfano por la desaparición de PCU y UPC. Y por la ceguera de la izquierda ante el hecho nacional canario. Aquí, ese "nacionalismo" proclama a los cuatro vientos la "españolidad" de las Islas Canarias. Y está representado en el Parlamento español por un exgobernador civil de la dictadura fascista.
Aquí, gentes que se nos presentaban como líderes de la izquierda son hoy los muñidores de los tejemanejes del reparto de subvenciones y contratos, actuando como agentes comerciales de lo más podrido del colonialismo. Ah, y dicen ser el único "nacionalismo canario" posible. Aquí los que, tras llevar a cabo la política más reaccionaria, son apartados por las luchas de poder entre las distintas facciones de CC, intentan volver a revestirse del ropaje de "nacionalistas de izquierda". Pero no lo hacen para cambiar, sino para que haya ingenuos que se lo crean y les sirvan de masa de maniobra para recolocarse.
Aquí los hay también que dicen querer una Canarias "alternativa", pero hasta ahora han estado con una pata dentro de Coalición Canaria para recoger algunas migajas (subvenciones, carguitos de confianza, privilegios laborales...). Y con la otra pata están en una supuesta "oposición crítica" a CC, para aparentar que son esa "alternativa", por si surge otra cosa. Puro oportunismo.
Hablemos con sinceridad. También en este país hay "independentistas" que a lo que le tienen miedo es a cualquier avance práctico que les obligue a comprometerse, en vez de mantenerse "puros". Y descansados, claro. Qué gran disculpa es esa de que, como la gente no apoya todas mis ideas, no me veo obligado a dar un solo paso para que apoye alguna. Cuánto miedo hay a que un verdadero avance en la conciencia nacional y en la autoorganización de nuestro pueblo deje en fuera de juego a mucha cabeza de ratón. Y desfasados los pequeños chiringuitos.
Ante el discurso oficial, que nos niega la posibilidad de debatir sobre el modelo económico, político y social actual, que se consideran inmutables, debemos poner todos los mecanismos a nuestro alcance para que todo sea objeto de debate y, por lo tanto, pueda darse la política.
Y decimos hacer política coincidiendo en el planteamiento que ha hecho Francisco Javier González. Porque aquí, o hacemos política o hacemos otra cosa. Y creemos que esa "otra cosa", en las actuales condiciones, sólo puede ser o bien provocación criminal, o bien resignación y a esperar el santo advenimiento.
Tanto el artículo "Lucha política", de Francisco Javier González, cómo "Notas de trabajo", son iniciativas que permiten abrir el necesario debate que nos lleve a hacer Política en serio. Una política que nos conduzca a la Liberación Nacional y Social de Canarias. Ambos trabajos plantean la refundación de la política, reivindicar la política. Y eso que significa poner el acento en el conjunto de los hombres y mujeres como motor del cambio. Es decir, si queremos ganar a la mayoría tenemos que pensar en términos de mayoría. Entendiendo que los verdaderos protagonistas de la historia son los pueblos, y no pequeños grupos "iluminados".
Ambos documentos plantean la unidad, pero no cualquier unidad. Necesitamos una unidad fuerte, coherente, con principios. Una unidad para avanzar, para vencer, para liberar. Y esto sólo será posible cuando seamos capaces de debatir seriamente, de hacer política seriamente, sin mezquindades, sin protagonismos estúpidos y fuera de lugar. Y siendo generosos.
Aunque no en su planteamiento concreto, coincidimos en el fondo con la preocupación que tan atinadamente expresa Elio Rodríguez Figueroa, cuando pone en el centro del debate el tema de la organización. Lo explicaba Lenin: "La revolución no se hace, sino que se organiza".
Tenemos que ser capaces de organizar el instrumento político. Una organización capaz, ante todo, de levantar un programa alternativo de carácter nacional que permita canalizar la lucha de los diversos sectores populares hacia un objetivo común.
La importancia que se da en el punto 1 de "Notas de trabajo" a la organización no nos parece casual. Como tampoco lo es el no depender de calendarios electorales. Porque aquí sedimentamos un amplio movimiento (en el seno del cual cada uno pueda defender abiertamente sus opciones) o seguiremos siendo unos perfectos "sanjuanes bautistas" clamando en el desierto. En definitiva se trata de entender la política como el arte de construir, unir, organizar e impulsar el movimiento popular.
Pongamos un ejemplo. Si conseguimos extender entre nuestro pueblo la idea de que tenemos derecho al ejercicio de la autodeterminación, żnos aleja o nos acerca eso a nuestros objetivos? żO acaso debemos esperar a que amanezca un día en que todo el mundo, por obra del Espíritu Santo, se haya acostado con el actual nivel de conciencia y amanezca independentista? Evidentemente, se necesita un largo proceso de pedagogía, de lucha de ideas, de entrenamiento organizativo, de construcción.
A eso se llama hacer política. A eso se llama avanzar. Y a eso se llama responsabilidad, porque no es de recibo seguir apostando por la derrota "digna". Hay que atreverse a ganar.
Y para terminar, déjennos criticar una fantasía. La fantasía de que, si hacemos ver que no somos de izquierdas, la burguesía dependiente, que vive de la situación colonial, se va a volver independentista.
En primer lugar, cuarenta y un años después de Canarias Libre, no hay ni un solo hecho que dé la más mínima esperanza de que eso vaya a suceder. Todo lo contrario: cada vez que ha habido cierto movimiento verdaderamente nacionalista en Canarias, "nuestra" burguesía se ha revirado como una panchona. Y han sido los trabajadores y los sectores más humildes de nuestro pueblo los que han apoyado lo poco que ha existido. No es de extrañar: es esa burguesía dependiente la que necesita que sigamos siendo dependientes, porque sus intereses económicos son indisolubles de la situación colonial.
Hay que ser un auténtico canalla para decirle a nuestra gente que no se le van a atender sus necesidades sociales para ver si los cuatro beneficiarios del colonialismo, la plutocracia explotadora que nos oprime desde hace quinientos años, se vuelve mágicamente buena y se pasa a la independencia. E, incluso, puede que hasta se digne a seguir explotándonos. Eso sí, en esa improbable hipótesis, dejaríamos de ser una colonia par ser una neocolonia, expoliados aún más y de forma más retorcida. Y para ese viaje llamaríamos al pueblo canario a realizar los terribles sacrificios que exige la independencia.
En segundo lugar, todos los movimientos de liberación del siglo XX han sido, en mayor o menor medida, de izquierdas. Incluso en algunos países el frente por la independencia nacional ha sido directamente un partido comunista o una extensión de éste (China, Corea, Vietnam, etc.). No hay ningún caso en sentido contrario.
La lección de esta realidad histórica es que sólo se puede avanzar uniendo la lucha por la liberación nacional con la lucha por la justicia social. Esto no quiere decir que se apueste por un capitalismo de estado burocrático, estilo "Unión Soviética". Bien al contrario, de lo que se trata es de adaptarse a las condiciones nacionales de cada país. En cualquier caso, basta de ensoñaciones: sólo en una izquierda nacional canaria consecuente va a encontrar el independentismo canario un aliado estratégico. Por lo tanto, el tipo de organización que necesitamos debe ser también la expresión política de la izquierda transformadora y nacional. O eso, o echamos del campo nacional canario a los aliados ciertos para esperar a que se nos unan los enemigos ciertos.
En definitiva, tenemos que unirnos para construir, para debatir, para organizar, para vencer.
Aunque no estemos de acuerdo en todo, żestamos dispuestos a discutirlo?
Noviembre de 2003.
(*) Para los que deseen leer los dos artículos a los que nos referimos, estos son los enlaces: