UN SUMANDO

Camilo Estrada Luviano

Es como para creer en Dios el hecho de que la humanidad aún sobreviva, porque la historia del ser humano está llena de aniquilamientos de unos hombres por otros, aparentemente con cualquier pretexto, pero sin duda fueron llevados a cabo, en la antigüedad por la necesidad de sobrevivir aunque fuera matando a otros, más después por tener el domino de mayores extensiones de tierras y mejores condiciones de vida. Cuando aparece la propiedad privada sobre los medios de producción, (insistimos, sobre los medios de producción, no sobre cualquier otra cosa), el devenir del hombre fue guiado siempre por ésta y, junto con el aumento de la producción que origina, el cambio generalizado que lleva, -más adelante en el tiempo-, a lograr el incremento de lo que hoy en día llaman productividad, que retroalimenta todos los fenómenos mencionados. Todo esto, a su vez, lleva a los diferentes pueblos a asumir el papel ya sea de victimario o de víctima.

El cambio o intercambio, por sí mismo no genera ni víctimas ni victimarios, pero sí hace que unos, los locales, sirvan a otros, los llamados mercaderes, puesto que eran gente que llevaba y traía objetos útiles para unos o para otros. Jericó, la ciudad más antigua de la que se tenga evidencia, existía desde el año 8 000 a. C., o a.d.n.e., según algunos gustos. Hay que dejar en claro que el "mercadeo" implica, por definición, la existencia de la propiedad privada. Y es más importante remarcar que la propiedad privada no surgió, en ninguna parte del mundo, como propiedad individual, sino como propiedad de una horda, banda o como gusten llamarle, frente a otros grupos humanos. La propiedad privada, en sus principios no es otra cosa que el hecho de que un grupo humano, (denominado de la manera que sea), proclame que esto, generalmente tierra, agua u otro recurso natural, es de ellos, lo que los otros grupos tendrían que aceptar, y si no era así, habría guerra entre ellos.

Es precisamente el aumento de la producción lo que, con el tiempo, lleva a las sociedades más avanzadas hasta el capitalismo, donde ya se produce en lo fundamental para el cambio. Por supuesto esta producción para el cambio la hacen los obreros, pero es propiedad de los capitalistas que obtienen una ganancia, la que vuelve a ser invertida con el fin de seguir aumentando el capital que poseen. Y aunque hay una tendencia a la disminución de la tasa de ganancia y contradicciones antagónicas entre el capital y el trabajo, el capital no deja de aumentar aunque la pobreza y miseria de las masas populares aumente constantemente, llegando a formarse capitales gigantescos que tienen más poder que los mismos gobiernos. Este enriquecimiento desmedido es lo que ha provocado dos guerras mundiales, porque fueron los imperialistas los que de hecho involucraron a casi todos los países del orbe por el reparto del mundo entre los buitres capitalistas.

En la Segunda Guerra Mundial los nazis cometieron el genocidio más repugnante de los últimos años. Las hordas hitlerianas trataron de exterminar a los judíos, a los gitanos, los comunistas y a los soviéticos. Fueron asesinados cuando menos 6 millones de judíos; proporcionalmente fueron asesinados más gitanos, porque a ellos casi los acabaron; también murieron millones de soviéticos, -pero muchos de ellos eran soldados que guerreaban-, no así los gitanos ni los judíos.

Los judíos, gente con más recursos y con un lazo emocional fuerte, la religión en cualquiera de sus variantes, que los unía al grado de identificarse como un pueblo, aunque nacidos y formados en diferentes culturas porque convivían con muy diversos pueblos, fueron blanco de los sionistas para continuar la emigración a Palestina, tierra que en noviembre de 1947, "la ONU, en acto inaudito, desconoció la libre determinación de los pueblos. Por tanto cometió la mayor conducta de inconsecuencia, al pronunciarse con una resolución de partición, que al mismo tiempo, violaba así el fundamento de su origen: ‘proteger la libre autodeterminación de los pueblos’".(http://www.sodepaz.net), por eso el 14 de mayo de 1948, según la resolución 181 de la ONU, se crea el "Estado" de Israel que "para los palestinos [...] significaba un ataque frontal a sus intereses como pueblo. Para el [...] estado israelí se abrían de par en par las puertas del ‘Hogar Nacional judío" sin importar, claro está, los medios que se utilizaran en el camino de su construcción" (Luciana Seminara, "Palestina en lucha" enviado a bolivia-politica@yahoogroups.com el 27/VIII/03).

Definitivamente los judíos, así como otros "pueblos sin patria", tienen derecho a tenerla, pero ¿por qué sólo a ellos se les concedió una tierra donde vivir y a los demás pueblos, los kurdos por ejemplo, no? y, además, las potencias imperialistas les dieron tierras ocupadas por los palestinos que desde entonces han sufrido un permanente holocausto por más de medio siglo.

Continuaremos con otros sumandos, que implican, desgraciadamente, agresiones del poderoso, aunque artificial, "Estado" de Israel, -que cuenta con el apoyo, por acción u omisión, de los imperialistas, carniceros del mundo-, contra el pueblo palestino que lucha por sobrevivir en su propia tierra que les fue y les sigue siendo arrebatada, como si estuviéramos bajo la ley de la selva.

7 de Septiembre de 2003