LA VANILOCUENCIA

Hablan y hablan del nacionalismo cuando existirá siempre y además es necesario que exista para defender comunidades, del patrimonio de la lucha antiterrorista, de la justificación de la violencia del Estado, etc.

José REPISO MOYANO

Los verdaderos problemas del mundo deberían ocupar la mayor información en los medios de comunicación; pero son de uso de negocios, de intereses de políticos, de propaganda de famosos -"amarillismo"- y de opiniones en torno a lo que agrada a los "grandes".

En bastantes foros y tertulias no se exige a los poderes gobernativos -mediante críticas y denuncias- lo que ya es hora que hagan o empiecen a hacer, sino que con máscara esquivan responsabilidades guiando la atención a pormenores de la vida pública de quienes no gobiernan, de quienes en ese momento no deciden las esperadas soluciones.

El sofisma y la hipocresía han madurado demasiado hasta el punto de que "propaga" rayente al que es sensato, y se aparta, se ignora, buscando "tramposos" a sucia prisa; porque el sensato no está dispuesto a todo, ni menos a un juego de anécdotas, a la frase simpática o a la cara dura de que "todo está bien". Se argumenta no con una visión crítica sobre un hecho, sobre una acción, sino sin reparos señalando que otros lo van a hacer peor, sino sin reparos en proclamar que otros ya lo hicieron peor, sino sin reparos en dogmatizar que hay que aceptar el hecho y... ˇa callar!

La paranoia en la política y en la intelectualidad moderna está servida, con picaresca hacen ver lo normal, lo que es un derecho, en algo escandaloso. Por ejemplo, que unos actores expresen libremente lo que quieran en donde quieran pasa a ser toda una hazaña. Ya que no pueden, pues deberían no hacerlo, asustarse, o hacer lo que unos sí u otros no (recuerdas la anécdota del burro que debería ser montado o no al agrado de los demás por un padre e hijo). Y es que la libre expresión siempre ha de ser permitida como... normal, al margen de que se quiera o no rebatir. Así, del mismo modo que no es anormal que uno se exprese en un aeropuerto no lo es en otro lugar público -si no significa una apología de algo que atente contra los derechos humanos-.

En esto, al menor descuido los que están al orgullo de su línea cerrada no olvidan lo nimio, lo intrascendente con respecto a lo que realmente importa, sino que organizan su espectáculo o su alarma o su locura.

Hablan y hablan del nacionalismo cuando existirá siempre y además es necesario que exista para defender comunidades, del patrimonio de la lucha antiterrorista, de la justificación de la violencia del Estado, etc.

Sin olvidar lo que nos dan a bombo y platillo con las figuritas del fútbol, con los famosillos de "culebrón" en retornelo, los que quieren solapar lo que importa; pero, en los países cristiano-porno żno es así la cosa?, ya que son los que construyen las armas, los que contaminan y los que se van de turismo sexual a la caza de cualquier niño o niña.