Vergüenza e Independencia

Elio Rodríguez-Figueroa

La vergüenza es algo que cuando se equipara a la dignidad nos desconcierta. ¿Dónde estamos y cómo es posible que hayamos llegado a las ausencias de responsabilidades, confundiendo nuestros personales puntos de vista con lo que debería ser unas aptitudes dirigidas a ser coherentes con nuestra estrategia, la única: la Independencia del suelo patrio, la Nación canaria.? ¿Qué corroe a aquellos que supuestamente deberían ser una piña unida y compacta en la organización y aceptación de una disciplina que haga posible la pronta liberación de nuestro territorio de la férula colonial?

Hay algo de viciado e inoperante en nuestros cuadros, y esto debe tener un fin inmediato. Debemos aplicarnos al "desbordamiento democrático" con todas sus consecuencias y que ello sea el encausamiento de la lucha anticolonial, por encima de criterios de grupos o personas.

Un análisis objetivo de los condicionantes actuales debiera permitirnos persuadir a nuestro pueblo de la capacidad y de los méritos necesarios para, con visión de Estado, conducirlos a la victoria frente al colonialismo y a los sectores corruptos de nuestra clase política al servicio de intereses nocivos y traidores a la Nación canaria.

Están los grandes temas en toda sociedad actual, pero su solución pasa por opciones posibles, y éstas sólo son viables después de la liberación.

¿Y dónde estamos? Por qué permitir que unos pocos ineptos corrompan nuestra raíces más profundas y nos lleven por caminos ajenos y contrarios a los intereses de nuestro pueblo cuatro pícaros cuya ausencia de nobleza y lealtad arrastran en pos de sus miserias ideológicas a todo nuestro pueblo. Y, por desgracia, también en nuestras propias filas surgen personalismos carentes de grandeza que colocan sus apetencias por encima de los únicos conceptos válidos (en este período de lucha liberadora) de unidad y respeto por aquellos sentimientos que encaminan la lucha hacia el éxito; una vez más, férrea unidad y disciplina que nos permita la necesaria organización y estructuras para que el Ejército de liberación funcione y ponga al "pueblo" en la necesaria dinámica del entusiasmo, para abatir la negra tiranía que nos atenaza desde la noche sucia y ruin en que aparecieron los españoles para esclavizar las Américas ya liberadas, y cuya última vergüenza es esta su primera colonia.

La vergüenza va por partida doble. Frente a las cínicas declaraciones de que vivimos en una "democracia" respetuosa de derechos, cuando los más esenciales son constantemente violados y frente a los cuales, con nuestros pataleos, contribuimos a afianzar "la vergüenza".

¿Que hacemos para rechazar las infamias coloniales? ¿Qué política aplicamos para demostrar la justicia y el derecho a ser libres que tenemos los canarios? ¿Cuándo aquellos que dicen ser (con los matices que fueran) líderes de la lucha por la Independencia se decidirán a postergar "sus" puntos de vista en beneficio de la férrea y necesaria unidad, único camino posible para la Independencia?

Todos deben tener cabida en la lucha; cada uno puede tener la misión adecuada, y para ello se requiere una dirección que represente salidas reales, donde la objetividad y el pragmatismo sean las bases aceptables. Debemos expulsar a quienes de fuera, y con la complicidad de los esbirros claudicantes, nos han hurtado nuestra tierra y quieren borrar nuestras raices y dignidad patria.