"Versos de un entorno"
de
Tanagua Hernández FerrerPresentación de Juan Manuel Torres Vera
En las energías subliminales de forma inexplicable nos encontramos personas distantes en la geografía o incluso muy cerca sin descubrirnos pero que compartimos visiones próximas en cuanto a la observación del medio que posiblemente tenga el peso que antepasados inadvertidos ejercen alguna influencia de la que muchas veces quedamos sorprendidos.
No es una teoría del oscurantismo, lo he comentado con alguien tan poco sospechoso como el escritor grancanario Víctor Ramírez pues tiene creencias alejadas de lo sobrenatural, pero piensa que hay algo, algo inexplicable que nos mueve en una dirección y no en otra haciendo uso de nuestra capacidad intelectiva. El espacio otorgado a la incertidumbre como avance, de confianza en las utopías. Pero alguien que si es fiel seguidor de una creencia extendida en otros lugares del mundo es nuestro también gran escritor Isaac de Vega, en el que podemos ver ejemplos de reencarnaciones por ejemplo en la novela "Tassili " y es una constante en su forma de plantear su obra literaria adentrarnos de manera magistral en espacios profundos de la conciencia. Esto viene a cuento pues con Tanagua me ocurre algo parecido, además ahora descubro en su nota biográfica del texto que presentamos que también fue a Venezuela de corta edad y pasó allí una decena de años. Lugar también de mi nacimiento por los imperativos de la emigración legal de los sesenta. Así es que los aires del Libertador, Simón Bolivar, alguna incidencia tuvo en nuestras vidas, por lo menos lo teníamos presidiendo las aulas de las escuelas en los primeros años pasados allí.
En los puntos de coincidencia ya en la isla, está el semisótano en la curva de la calle detrás de la iglesia del pueblo. Por las tardes se reunían allí un grupo de amigos a tocar música de los Beatles, recuerdo con una imagen muy viva al entonces de nombre Fernando, con la presencia acorde a los rebeldes de la época, claro siempre dentro del orden realmente existente. Para los muchachos que nos acercábamos allí a la salida de la escuela franquista, suponía una liberación en el estado anímico de represión generalizada. La referencia obligada en el recuerdo pasó a ser la ladera de Tamauche, a la que de vez en cuando recurro en presencia o en el recuerdo para reafirmar la memoria de los lugares de la infancia. Allí tuve la curiosa experiencia de conocer de cerca la cría de los cuervos que hacían sus nidos en un antiguo horno de leña junto a la única casa al filo del lomo. Más tarde durante el tiempo que pasé en la investigación del Fogueo en las reuniones en la plaza del pueblo Tanagua siempre sorprendía con sus novedades, escuchamos algunas de sus revelaciones que interpretaba como voces del pasado. Y si, como ya advertía al principio, ahí nos encontramos como señalados para trasladar las voces ocultas de nuestra historia en la justicia del presente, el rescate del silencio impuesto por quienes desean borrar todo vestigio nativo de estas islas.
Ya en el texto que nos ocupa, la sensación táctil de tela de saco a la vista en la portada del libro nos adentra, desde un principio, en un distanciamiento de acogerse a registros oficiales acostumbrados a constatarse en las primeras páginas de la mayoría de los libros, así es que nace con vocación libertaria.
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Desde la dedicatoria invoca a principios éticos de su abuelo, Antonio Hernández Marcel, que mantiene como divisa de una vida ejemplar en relación con los demás y el sumo respeto a nuestros mayores que ya hoy está entre las costumbres a abandonar por las influencias contaminantes del exterior, pues por general en los medios de comunicación el espacio de la reflexión está abolido por la imperiosa necesidad del egoísta interés individual. Recordando a Albert Camus, cuando decía que "el hombre en rebeldía defiende lo que es", Tanagua traza una gruesa línea de sinceridad en todas sus composiciones, como ejemplo tenemos las seis décimas que titula "como lo siento", en el que logra de forma muy acertada poéticamente desplegar los valores éticos de la existencia, la exaltación del mundo rural más cerca de la verdad en el que destaca la ejemplaridad de Manuel Chico (inseparable de su mujer Candelaria) en el sentimiento paradisiaco de Tazo, viven aislados pero saben lo que pasa en el mundo, lo ven con la calma de seres humanos cultivados en ahuyentar todo lo dañino de las relaciones. Para observar estos aspectos filosóficos veamos la décima número dos del título señalado:Yo aprendí con tiempo y calma
de mi abuelo a meditar
uno siempre ha de mirar
con los reflejos del alma.
La falsedad es la sarna
que corroe al ser humano
nos aleja del hermano
y enferma nuestras vidas
lastima nuestras heridas
ella ensucia nuestras manos.
Al compartir el territorio de la memoria "Los versos de un entorno" me son cercanos y me tocan obligándome a la mirada serena de los recuerdos. Trata los más diversos temas: el silbo, el guarapo, el gofio, el azadón, el mago, el pastor, la palmera, el mojo, etcétera. Las divide en tres grupos: de identidad, de crítica y de dedicatorias, siempre desde esa peculiar mirada de nuestra isla de los contrastes que me irradian los sentidos en el encuentro de infinidad de momentos detenidos en el aquí y ahora. Así tenemos las cuatro décimas dedicadas a " la sabina " fechada el 20 de junio de 1982, una de las composiciones primigenias, habla de este árbol tan entrañable por lo duradero de su madera y el uso abusivo en el pasado y sobre todo en las hogueras de San Juan, pero a pesar de todo tenemos en la zona de Vallehermoso el sabinar más extenso del archipiélago.
En esa reafirmación identitaria están las décimas dedicadas "Al Risco de Tajeleche", que entronca una vez más con los misterios que la isla alberga. Me atrevería a decir que hay rostros aborígenes petrificados en los roques, en llamadas energéticas que los lugares mágicos desprenden, incluso visto desde la lejanía de los altos de Tazo causa impresión. Así dice:
... allí debe ir la ciencia
a descubrir lo que pasa
Tajeleche es la casa
que engaña con su apariencia.
Es de obligado reconocimiento mencionar la labor a la reconstrucción de nuestras propias señas de coincidencia del grupo "Tagaragunche" con sus diez años de trabajo a las espaldas, a través de su órgano de expresión escrito en la revista Eseken hemos tenido cuenta de la intensa actividad de este grupo de gomeros inquietos, en numerosos puntos de distribución. Hay un reproche de Tanagua a la falta de reconocimiento de las instituciones de la isla, eso es algo de lo que ya estamos acostumbrados, y no es de extrañar pues tienen su conciencia colonizada guardando la Torre del Conde. Quizás haya sido más recomendable ser independientes pues de lo contrario se podría ser presa de sus condicionantes. Bajo la custodia del Roque Acano tengo la colección completa de la revista como testigo del camino recorrido, y espero que la imagen del Roque Paterna corresponda a la derrota de los que han negado nuestro pasado. Tengo la firme convicción de que despertaran los mundos, allí surge un impulso invisible para recuperarnos de este sueño de sumisión, el trabajo no podrá ser baldío, el cordón umbilical de la memoria es imborrable a pesar de todo el daño destructor. Tanagua que ha recorrido la isla por dentro de sus venas sabe de todo esto, porque el viento es invisible llevando la fuerza de los tiempos.
En temas de carácter social en "El futuro del canario" aborda la venta de nuestras islas a los extranjeros:
Siento en mi alma un dolor
al ver mi tierra partida
sus familias carcomida
por la envidia y el rencor.
El dinero roedor
les confunde la cabeza
han perdido la certeza
no ven el rumbo debido
todos viven confundidos
esa es la mayor pobreza.
En la dedicatoria " A Maximiano Trapero" "estudioso" del romancero en Canaria, con un tono conciliador lo acusa de españolizar lo relacionado con el folklore gomero. Hay estudios recientes publicados, de antiguos rectores de la Universidad de la Laguna que dejan al descubierto su estrecha relación con el tardofranquismo como falangista militante, por ello no es inocente su intencionalidad negativa para los temas autóctonos. En verdad su publicación sobre "La tradición oral en la Gomera" es ofensiva para nuestro pueblo. Tenemos pruebas de su censura a trabajos de ensayos cuando ocupaba la coordinación de la colección literaria Nuevas Escrituras Canarias (1991), en la publicación denominada "Panorama Crítico", en la Viceconsejeria de Cultura y Deportes del Gobierno de Canarias, el director literario en Tenerife puede confirmarlo.
Otro aspecto que considero interesante es la valentía para romper con un pasado impuesto por los españoles y rescatar un nombre aborigen gomero que pudo indagar y fundamentar para "El cambio de nombre" a pesar de la incomprensión de su familia y de vecinos que le llevaron un tormento de críticas de un pueblo por siglos ignorantado.
Hasta el día de mi muerte
quiero llevar mi pasado,
mis principios y el legado
que me llenó de ilusión
de aquella generación
que son mis antepasados.
"En Las décimas dedicadas a "Los Chineas" y "Juan Chinea", trata con mucha emotividad el descubrimiento de su descendencia aborigen en la investigación del archivo parroquial del pueblo. Tiene varias notas en las que hace alusión a documentos como fuente de sus versos, su estudio sería de interés para la reafirmación de la identidad y para esclarecer las zonas oscuras de la Historia que sé ha dedicado mucho tiempo y caminatas por la isla, y que agradecerán las generaciones futuras si estas se editan.
En el apartado de las Coplas, de gran intensidad poética, pienso que pueden ser muy acertadas para difundir nuestras costumbres, por medio de la música. Tienen especial atracción "La niña de Erques" por la dolorosa sensibilidad en el maltrato de los españoles a los aborígenes en tiempos de la conquista, documentado por Wölfel; y "La vendimia", aquella imagen de hombres y mujeres bajando cargados con los cestos de uva de esos lomos, pasando el canto de unos a otros hasta llegar al lagar como en un rito africano de recolección. La memoria popular se encargará de retener y recitar en los lugares más distantes estos versos escogidos según las circunstancias, nuestra gente que todavía se traspone al escuchar la musicalidad de las palabras. Por ello quisiera terminar con una que dedica a "La muerte Peraza":
"Quisiera ver esta tierra tan libre como una garza
y recordar de su historia su valor y su esperanza"
La Laguna 23 de enero 2004
Pie de fotos:
1) Portada del poemario
2) Autor: Tanagua Hernández Ferrer
3) Presentador: Juan Manuel Torres Vera
4) Grupo Guahedum