Violencia (II)

Por Elio Rodríguez-Figueroa

La palabra violencia encubre demagogia y trampa. No es lo mismo la violencia policial justificada para reducir un criminal que comete actos delictivos contra la sociedad, con la de alguien que manifiesta su voluntad de combatir las injusticias del poder reaccionario, y contra el cual la violencia revolucionaria está plenamente justificada como medio de cambiar la democracia formal, que enmascara los abusos y las injusticias, por el ejercicio de la democracia real para todo el pueblo; en particular para los más oprimidos, los pueblos, como el nuestro, sujetos al colonialismo y sus sector más castigado, la clase trabajadora.

La democracia, hoy por hoy, no existe en ningún país. La democracia actual es ilusoria y falsea todas las relaciones de convivencia social. De aquí la necesidad de "imponer" la democracia real: la Democracia Popular.

Tenemos una nueva y "oportuna" formación que se denomina "Alternativa Popular canaria", que surge para intentar canalizar voluntades con fines electorales. Vamos a intentar criticar constructivamente y pensando en la unidad, pero para lo único correcto, la Independencia. Por más que lo buscamos no la encontramos. Se habla por alusión, pero cobardemente. Se habla como todos aquellos nacionalistas que no tienen ni el coraje ni la convicción de lo que soslayan, como tantos otros que piensan más en un poscolonialismo que pronunciarse por la Independencia. Una vez más, queremos dejar claro que participar, como quiera que fuera, en cualquier proceso electoral o administrativo es respaldar indirectamente el colonialismo español.

El programa de APC es similar al de otros que ya le han precedido y que se avoca al fracaso. Sólo hay un camino: la unidad por la Independencia y la confrontación con el poder colonial. Ese caudal de dinero y energías sólo tiene unas tácticas posibles en nuestra estrategia camino de la liberación. Construir una estructura de Unidades de Tagoror en todo el territorio nacional de la colonia (ya existen en parte), sin corsés ideológicos, y cuya disciplina sólo responda a una consigna: organizar la lucha por la Independencia. Cada grupo, dentro de su marco social, estableciendo la coherencia a través de la Unidad Por la Independencia, para actuar consecuentemente. Todo lo demás es buscar paliativos a una lucha que, como todas las luchas por la Independencia patria, será sin cuartel.

Esperemos que los españoles, por una vez, se avengan a un diálogo que lave las vergüenzas del pasado colonial.