TAGINASTE ENCENDIDO

VIVIR PARA CONTARLA

Félix M. Arencibia

Luis Drago, el periodista, le hervían las ideas bajo el fuego de un Magec anclado en la hora de la siesta. Mientras reposa, sueña con la carta que escribiría al escritor colombiano y en la que lleva varios días rumiando. "Queridísimo Gabriel García Márquez: me he decidido a escribirle esta carta a partir de la lectura de su libro Vivir para contarla. Llevaba varios meses con el libro y no me había sentido motivado a leerlo. Si le soy sincero, comencé con cierta pereza y escaso interés. No me pregunte el porqué, pues si le digo le miento, como decimos en Canarias. Una vez iniciado, reconozco que pronto me atrapó con su maestría narrativa: directa, sobria y destilando alguna metáfora de su corazón de poeta. Se ha centrado principalmente en los primeros treinta años de su vida. Ello no le ha impedido jugar con el tiempo dando saltos mortales hacia delante y atrás. Me ha llamado la atención, maestro, la gran sinceridad con que nos desnuda sus debilidades humanas y literarias".

Luis navega medio dormido entre el sudor del tórrido verano con vocación de eternidad. Continúa fantaseando la epístola al predilecto entre sus escritores. "Como le decía, Gabo, permítame la licencia de así tratarle, movido por la confianza que me confiere haber mordido los frutos de su genio creador: La hojarasca, Ojo de perro azul, La mala hora, Cien años de soledad, El amor en los tiempos del cólera, El coronel no tiene quien le escriba… De entre todos, Crónica de una muerte anunciada, me resulta una obra llena de fuerza y un modelo de técnica narrativa. Volviendo a Vivir para contarla, nos describe, con desgarro, su difícil embarazo de aprendiz de escritor. Luego cómo va pariendo con dolor sus distintas obras. Su afición compulsiva por la lectura, teniendo entre sus preferidos a Faulkner".

"Me llama la atención su capacidad para atraerse la amistad y el apoyo de los que van a ser clave en la consecución de su meta literaria. Entre ellos, el grupo de Barranquilla con los: Álvaro Cepeda, Alfonso Fuenmayor y Germán Vargas. Sus compañeros en Cartagena, –donde destaca Gustavo Ibarra– y en Bogotá –Eduardo Zalamea –. El escritor Álvaro Mutis, fue decisivo en su devenir literario y en sacarle de sus penurias económicas crónicas. ".

"Hasta ahora creo que no se ha valorado, Gabo, su labor periodística que resulta tan importante en su trayectoria vital y creativa. Universidades fueron los periódicos: El Heraldo, de Barranquilla; El Universal, de Cartagena; y El Espectador, de Bogotá. Las notas, reportajes y colaboraciones culturales constituyeron herramientas muy útiles en el embrión de su novelística". Luis Drago termina abrazado al cuerpo sudoroso del sueño. Mientras, la tarde espera desinquieta la llegada de su anunciada muerte.

Felix194@hotmail.com