GOMEZ WANGÜEMERT, UN EJEMPLAR PERIODISTA CANARIO

Fue el periodismo, tal vez, el más importante quehacer en la vida cotidiana de este canario que emigró a Cuba como tantos otros desarraigados de la fortuna, por otra parte concomitante con su espíritu progresista y filantrópico de que siempre hizo gala.

Un artículo del periódico santacrucero "LA PRENSA", 28 de junio de 1936 , bajo el epígrafe "Canarias y sus hombres en América" se lee: "Fue periodista para honra de cuantos lo son". Entre estos periodistas isleños que han logrado cimentar un nombre en Cuba - la isla de los canarios- figura Felipe Gómez Wangüemert, cuya pluma se ha puesto siempre al servicio de las grandes causas". Estas palabras del periódico santacrucero, a decir de Manuel de Paz en una de sus obras históricas, escritas en 1936, sintetizan a la perfección la dimensión periodística y humana de Wangüemert. Son el resultado definitivo de una vida dedicada por entero al periodismo heroico, por que fue siempre un incansable defensor de la libertad y de la justicia a través de la letra impresa. Como consecuencia de sus "experimentos" desde Cuba, en el arte del dar lectura al plomo, en una breve colaboración para el periódico conservador "LA DEFENSA", Santa Cruz de La Palma, año 1900, núm 41, 27 abril 1900, tuvo ocasión de hacer público " su credo periodístico", a través del director del rotativo Pedro J. de Las Casas Pestana: "El periodista debe ser apóstol de los derechos humanos, soldado de la libertad y sacerdote de la moralidad social. En la procesión del progreso se debe llevar el estandarte de las ideas que conducen al hombre a la realización de las abnegaciones y de los heroísmos, ansioso de devolver su carácter de ciudadanos a aquellos individuos faltos de tal dignidad, por obra de la tiranía. En las luchas sociales debe esgrimir un arma de acero contra el déspota cuyas manos manchas de sangre de mártires; contra aquellos que sintiendo en la retina los destellos de la luz eléctrica suspiran por la vuelta de los tiempos en que el candil alumbraba encrucijadas y calles, para establecer un nuevo feudalismo y ser dueños de esos publos indiferentes y pusilámines que miran sin conmoverse el entroncamiento de los malos, contra el fanatismo que tienda a empequeñecer los brazos del madero en que clavaron a Jesús el Nazareno, convirtiéndolo en símbolo de absolutistas dogmas.

El periodista para ser digno de que así se le llame ha de trabajar sin descando, hablando el idioma de la humanidad, por que la razón y la verdad predominen en el mundo. Una injusticia, una infamia, una crueldad, han de enrojecer su rostro con el fuego de la indignación. Ante el altar de la Patria llevará la ofrenda de la inteligencia, de su pluma y de su amor sin límites. De un amor patrio como Leónidas o Tanausú, como el del heroico bóer, que con su sin igual ardimiento lucha en el Africa vecina. Por la Patria ha de ser bueno y para de ella ser digno, amar la virtud en todas sus manifestaciones, sintiendo como suyos los sufrimientos de la humanidad que sufre, que llora, que es esclava. Asi creemos firmemente que debe sentir, obrar y pensar, el periodista".

Es por tanto lógico que Wangüemert, como soldado de la libertad que se siente, se adhiera prontamente a la capaña periodística que, en la primavera de 1908, se inició en Madrid frente al proyecto de ley contra la propaganda terrorista que había elaborado el gobierno, por que lesionaba frontalmente la libertad de expresión, pues se pretendía "herir en su esntraña el espíritu democrático en que se fundamenta la vida de los pueblos cultos, retrogradando en el orden legal a tiempos de triste y odiosa memoria, en los cuales no había garantía alguna, ni para la espiritualidad del pensamiento, ni para la seguridad del individuo, ni para la santidad del hogar".

En este sentido, apunta Manuel de Paz, cumplía con la culta herencia de sus ancestros en el periodismo liberal palmero, tal como ha precisado Juan Régulo Pérez en "Los periódicos de la Isla de La Palma", Separata de la Revista Historia núm 84, La Laguna 1948, ". A manera de veta ininterrumpida, de parentesco ideológico agnado, la tradición literaria y educadora de Antonio Rodríguez López y Faustino Méndez Cabezola, redactores en "EL TIME", "LA ASOCIACION", se continuó en sus descendientes y discípulos Luis Méndez Franco, Hermenegildo Rodríguez Méndez, Luis Felipe Gómez Wangüemert, Francisco Lozano Cutillas, Alonso Pérez Díaz....colaboradores en "GERMINAL", "DIARIO DE LA PALMA", "VERDÚN", ETC., teñidos de liberalismo, para dar paso al movimiento de tipo socialista en que desembocó, en un grupo alrededor de "ESPARTACO". En esta línea ha estado el mejor periodismo palmero. En esta línea de pensamiento independiente se conduciría Wangüemert, a lo largo de toda su vida como escritor de preriódicos. Aún cuando, a principios de 1935, consideraba meritorio el proyecto del gobierno cubano de convertir a los periodistas en funcionarios públicos, "estableciendo las correspondientes jubilaciones y teniéndoles las atenciones merecidas", criticará a la misma vez la detención, por razones ideológicas, de Miguel Angel Quevedo, director de "BOHEMIA" (La Habana) y dirá, para encabezar su crónica: "Entre el verdadero periodismo y el Gobierno no son cordiales las relaciones. De aquí que determinados actos en que periodistas son vejados por los agentes de la autoridad, hayan motivado protestas colectivas y que se trate de algo que aprte de ser merecido y justo, contibuirá a suavizar asperezas entre el Primer Poder y el Cuarto".

Más tarde, al denunciar la falta de libertad de expresión, renovará su confianza en la fuerza moral de la prensa y de los periodistas, añadiendo " que en ocasiones por que se le compra el pensamiento por una cantidad y realiza la bajeza de ponerse al servicio del que paga mejor; otras por que noescacea el honrado, el cívico que cumple con su deber, aun sabiendo que su digna conducta puede causarle muchos perjuicios. Y al referirse a los periodistas, incluimos a los que aquí están dando pruebas de firmeza y convicciones, llegando hasta la pérdida de la libertad".

Miguel Leal Cruz, licenciado en Historia y en Ciencias de la Información.

-La Laguna.