RAÍCES DE BEJEKE
XANANÁ
Félix M. Arencibia
El verano ya despierta colérico arañando la mañana con sus garras de fuego. Las imágenes exuberantes de selvas de una isla lejana, pasan por la mente de Oramas. Se trata de Timor Oriental, antigua colonia portuguesa. En ella nace José Alexander Gusmao, conocido popularmente por Xananá. Hijo de un maestro de escuela, se crió en el campo donde empezó a amar a su isla. Ejerció diferentes trabajos: mecanógrafo, tipógrafo, pescador, estibador, militar, funcionario público… Oramas, al rememorar la vida del luchador timorés, le llama la atención su trayectoria vital, marcada por el sacrificio en beneficio de la liberación de sus compatriotas.
Fotogramas de selvas y verdor tropical siguen proyectándose en la mente del viejo profesor. Xananá estuvo desde el principio, desde que fue derrotada la dictadura zalazarista en Portugal, en mayo de 1974, al servicio de la causa de los suyos. Formó parte de la Asociación Social Demócrata Timoresa, que luego se transformó en el Frente Revolucionario de Timor Este Independiente (FRETILIN). Fue un nacionalista moderado, que tuvo claro que el objetivo de su trabajo era la liberación de su pueblo del yugo colonizador, primero de Portugal, luego de Indonesia. Junto a este objetivo, veía que eran igualmente importantes la lucha contra la pobreza y el desarrollo educativo de su gente. Se calcula que de los 800.000 habitantes de Timor Oriental, el 70% estaba desempleado y el 40% era analfabeto. En esta lucha fue protagonista junto a su pueblo y a otros líderes como: Francisco Javier do Amaral, Mari Alkariri, José Ramos-Horta… Quizás este último sea el más conocido en el exterior, por su labor diplomática en favor de su país.
"Cuando el guanche por ser libre / en las cumbres se rebela, / cuando en Guahedún con bríos / Iballa linda se venga…". Con estos versos, de nuestro poeta Francisco Tarajano sacudiendo a las danzarinas palmeras, Oramas prosigue el hilo de su meditación. Cuando los principales líderes de la resistencia timoresa fueron capturados o expulsados al exilio, Xananá se hizo cargo de la organización de la lucha anticolonialista. Unas de las cualidades de Guzmao es su capacidad para unir a las distintas fuerzas antagonistas. Eso le sirvió de mucho en su tenaz trabajo por la liberación de su país, que fue terriblemente reprimido por el dictador indonesio Suharto. En 1992 fue hecho prisionero y conoció las cárceles de la dictadura indonesia. Fue llamado el Mandela de Asia, a pesar de ciertas debilidades. Todo ello no hizo sino aumentar su prestigio, que él no quiso utilizar cuando se le propuso ser presidente. Se resistió cuanto pudo, hasta que una vez que aceptó, fue refrendado con el 80% de los votos. El 20 de mayo de 2002 vio cumplido sueño: la libertad para su pueblo.