Señor don Antonio López: Yo no soy un rojo

Juan GARCÍA LUJÁN

Estimado Delegado del Gobierno, le seré sincero: estoy indignado. Pago mis impuestos. Soy demócrata: descanso y disfruto en el Puente de la Constitución como usted y el resto de los padres de la patria. Y puestos a confesarme le diré todo: soy liberal.

Por eso no entiendo por qué mi nombre, mis dos apellidos y mi DNI forman parte del informe «reservado» del la Brigada Provincial de Información de Las Palmas, que fue remitido vía fax desde la Jefatura Superior de Policía el pasado 30 de septiembre a las 12. 58 pm, ese documento ha sido utilizado por usted para denunciar a dos miembros de la Plataforma Canaria por la Paz. Según ese informe soy miembro del Partido Comunista del Pueblo Canario, y fui identificado por la policía secreta el pasado 26 de septiembre en una manifestación contra las maniobras de la OTAN en Canarias. Estoy en una lista junto a 23 personas más pertenecientes a distintas organizaciones políticas, sindicales, independentistas y de otra índole que el Estado debe considerar sospechosas porque las tiene fichadas.

No sé en el resto de los casos. En el mío la policía se equivoca/miente en tres ocasiones: no fui identificado por nadie, no estuve en esa manifestación y no pertenezco al PCPC. Sr. López, se lo juro, NO SOY UN ROJO.

Le confieso que he participado en otras manifestaciones. Estuve en una que usted permitió. Era contra los africanos que acamparon frente a su despacho. Fue después de leer las declaraciones de nuestro gobierno municipal en las que decían que «entendían que los vecinos se manifiesten ante esta situación». Cuando los ciudadanos honrados protestábamos (con su permiso) con carteles sobre las enfermedades que traen los negros o contra el Nobel José Saramago, aparecieron otros manifestantes con carteles a favor de la solidaridad y contra el racismo. A esos manifestantes (con buen criterio) usted los multó. Y digo yo que a lo mejor la policía me fichó en la plaza de la Feria en un momento de confusión y me mezcló con ellos. Es cierto que después esa multa no se pudo cobrar porque los manifestantes presentaron un recurso y usted lo perdió. Pero debe ser que a pesar de eso la policía ha guardado las fichas.

En cualquier caso, sepa que yo siempre he sido comprensivo con los errores policiales. Cuando el ciudadano guineano Fonseca murió en la comisaría de Arrecife y su policía envió un comunicado a la prensa en el que decía que Fonseca se tragó una bolsa con droga, y resulta que después de realizarle dos autopsias no se encontró ni rastro de sustancias químicas, yo defendí la teoría oficial del espejo retrovisor agresivo que acabó con la vida del inmigrante africano (inmigrante legal, pero al fin y al cabo africano, o sea, no de los nuestros).

Por eso entienda esta carta en un tono constructivo. Destruya mi ficha policial. Me ofende que me mezcle con esos pacifistas y ecologistas que salieron a la calle para defender a una decena de delfines que murieron durante las maniobras de la OTAN. Tenga en cuenta que le estoy siendo franco. Y nuestro gobierno nacional no ficha a los francos, sino que les da subvenciones. Sabe usted que la Fundación Francisco Franco es una de las que más dinero ha recibido del Ministerio de Cultura. Por cierto, tengan cuidado, la ministra Pilar del Castillo fue comunista. (¿Ya rompieron su ficha?)

Sepa que, por supuesto, cuenta con todo mi apoyo en su decisión de controlar a los ciudadanos pacíficos que tienen la osadía de recorrer la Avenida Marítima (parece que quienes interrumpieron el tráfico fueron los policías que realizaban fotografías desde un coche). No se puede permitir que en esta democracia ecologistas, sindicalistas, pacifistas y gente de esa calaña se metan con la OTAN. Bastante vergüenza pasamos los que vimos que el pueblo canario se equivocó cuando en el referéndum de 1986 votó contra el bloque militar. Menos mal que en el Congreso de los Diputados los representantes de nuestro pueblo corrigieron a sus representados y votaron a favor de la integración militar. A esa gente (a los manifestantes) hay que controlarla. Para eso está nuestra policía. Al fin y al cabo, como usted ha declarado públicamente, aquí no existen mafias europeas en las zonas turísticas, por lo que no tienen mucho trabajo.

Por eso, por favor, rompa mi ficha. No vaya a ser que el señor Bush le dé por hacer una operación contra el Eje del Mal en Canarias y bombardeen mi casa, pensando que soy comunista. Reciba un abrazo liberal.

(*) Publicado en el periódico Canarias7, 4-1-3